“Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.”  Salmo 18:2

En este tiempo las predicciones de un mega terremoto y cataclismo universal  están a la orden del día.  Hay personas que disponen de la capacidad para predecir esta catástrofe mundial, afectando la seguridad de las personas.  Ante estas noticias las personas, sin importar edad o posición social, buscan refugio, de cualquier índole, ya sea por estas noticias, por problemas que le afectan, por consuelo, necesidades económicas o buscando un consejo.  El verdadero refugio para nuestras vidas está en la Biblia, y dice: Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. Sal.9:9, Oh Jehová, fortaleza mía y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo de la aflicción. Jer.  16:19. Si usted está hoy con temor por el futuro o siente que está desvalido, en Cristo Jesús encontrará el refugio seguro para su vida.  Sólo tiene que venir a Él, ya que Cristo le espera.  En el nombre del Señor, amén y amén.

Noticias: Pronto podrá visitar nuestra biblioteca virtual con gran variedad de libros, además de leer nuestras predicas semanales.Envíe sus mensajes a través de www.pandevida.cl  , esteremos orando por usted y su familia.  Dios le bendiga.

 “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.” 1 Juan 1:9

 

 Mirar por el espejo retrovisor nos da una perspectiva general de lo que ocurre atrás, permite reflejar nuestra propia imagen y ver en detalle nuestro rostro.  También puede ser un ancla de nuestro pasado, de nuestras culpas y pecados que no hemos olvidado, y no nos deja avanzar en el presente.  Jesús con su muerte en la Cruz, perdonó nuestros pecados del ayer, hoy y mañana.  Hay que reconocer el pecado y buscar el perdón y la reconciliación con Dios.  A través del Espíritu Santo eliminaremos el ancla del  espejo retrovisor, al conseguir la purificación y erradicación de la culpa, destruyendo el pecado y viviendo en santidad. En el nombre de Jesús, amén y amén.

“Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: la serpiente me engañó, y comí”. Génesis 3:13

 

Jesús dijo: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Jn.10:10.    Él señaló que Satanás tiene tres propósitos con la humanidad y el ser humano, “robar, matar y destruir.”   Al hacer pecar a Adán y Eva, les robó la comunión que tenían con Dios, los mató espiritualmente, a tal punto que fueron sacados del hermoso huerto que Dios había creado para ellos.   Hoy sigue trabajando con la humanidad, sembrando el odio, la violencia, la muerte, la envidia y el egoísmo; pero Jesús, murió por ti, ya no tienes que morirte en tus problemas.   Él tomó tu lugar para que fueses libre de la maldición del pecado y de la muerte. No te dejes engañar.  En el nombre de Jesús, amen y amén.

“Así que toda la gente procuraba tocarlo, porque de él salía poder que sanaba a todos.”  Lucas 6:19

Querida amiga y amigo, existen períodos en nuestra vida en que la aflicción y el dolor pareciera que aflorara a través de nuestros poros y respiráramos por nuestras heridas, donde nuestro sufrimiento se acrecienta, sin tener la esperanza de encontrar sanidad a ello. Pero, “para Dios no hay nada imposible” dice la Palabra.  Sigue la promesa: “Pero yo te restauraré y sanaré tus heridas”, afirma el Señor.  “Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias.” Continúa: “Hijo mío, atiende a mis consejos, escucha atentamente lo que digo: no pierdas de vista mis palabras, guárdalas muy dentro de tu corazón. Ellas dan vida a quienes las hallan, son la salud del cuerpo.”   En el nombre de Jesús, amén y amén.

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.  En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.” 1 Corintios 2:14-15 

 

El hombre tiene cuatro aspectos que rigen su vida: lo emocional, lo físico, lo social y lo espiritual.  Las personas que no conocen a Dios o no lo han aceptado en su vida, ponen sus afanes en los bienes y en el trabajo.  Cuando ocurre un tsunami o terremoto y pierden sus bienes, este hecho los afectara emocionalmente que enferman, sus relaciones familiares se deterioran y caen en una crisis social, sin ver una salida.  Los hijos de Dios que se alimentan de lo espiritual con su fe en La Palabra, poseen una mente más resistente para enfrentar las pruebas, un diario vivir más estable y, físicamente, poseen un estado más saludable. Todo esto porque tenemos en quien sostenernos y entregar nuestras cargas diarias.  “Encomienda a Jehová tu camino, y espera en Él; y Él hará.” Salmos 37:5.  En el nombre de  Jesús, amén y amén.

“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.” Hechos 17:30

 

La palabra arrepentimiento significa mucho más que sentir tristeza por los pecados cometidos, incluye también el abandono de esos pecados, junto a la determinación de volverse a Dios. También incluye la valentía de pedir perdón y prometer no volver a cometer la misma falta. La tristeza en nosotros habla del verdadero arrepentimiento.  Pero esto no significa hacer actos de penitencia, como castigarnos a nosotros mismos, flagelarnos o dejar de comer y entristecernos.  ¡NO!  El verdadero castigo lo llevó el Señor Jesucristo cuando fue a la cruz por todos nosotros.   Ahora sólo resta confesar nuestros pecados, arrepentirnos, prometer no volver a hacerlo y “recibir su amoroso perdón”.   En el nombre de Jesús, amén y amén.

“Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.” Mateo 6:21

 

Donde hemos puesto nuestro corazón, este permanece cautivo y no puede salir de allí; no puede elevarse más alto, ni ir a la izquierda ni a la derecha. A que estamos atados? Que nos hace cautivos? Tal vez, estamos atados al afán por las cosas del mundo, los bienes, las comodidades, al reconocimiento, al orgullo? Como dice Jeremías; “Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? ”

Donde está nuestro corazón está nuestro tesoro. Al poner nuestro corazón en Jesús obtenemos la libertad; como dice Juan 8:32-36 Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”   En el nombre de Jesús, amén y amén.

“No juzguéis, y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonad, y seréis perdonados.” Lucas 6:37

 Yo camino todas las mañanas unas 10 cuadras para llegar a mi trabajo, voy por el costado de una carretera y cruzo debajo de un gran puente.  Ya sea verano o invierno, el tiempo de ese trayecto es de gran adoración y perfecta comunicación con mi Señor.  La semana pasada al comenzar mi caminata diaria, en los primeros pasos, sentí una piedra en mi zapato. Pensé dos cosas en ese momento: cuánta distancia resistiría con la molestia en mi calzado y pedí al Espíritu Santo inspiración para redactar este pancito.  La falta de perdón hacia nuestros hermanos es como una piedra que incomoda nuestra vida.  La relación con nuestros hermanos debe basarse en la compasión, la gracia y la misericordia, como Dios tuvo con nosotros al ser reconciliados con Él a través de la muerte de  Jesús en la cruz. Si Dios te ha perdonado por gracia, ese perdón debe traducirse hacia los demás.  En el nombre de Jesús, amén y amén.

“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.” Efesios 6:10

Rendirse en forma voluntaria sin dar la pelea, es una actitud imposible para los hombres.  Rendirse es entregarse o someterse al dominio de otra persona, generalmente en forma involuntaria.  A veces nos rendimos ante las pruebas que nos presenta la vida y sólo queda entregarnos.

Pero, también nos podemos rendir voluntariamente en amor.  Un corazón de adoración a Dios es rendirse y entregarse a Él.  Ofrecer nuestros actos para agradarlo en todo y que sea Él nuestra esencia de adoración.  A ese acto de entrega personal se le llama consagración; para que Jesús sea el Señor de nuestra vida, tomamos la cruz, anulamos al yo, y nos ponemos en manos del Espíritu Santo.   En el nombre de Jesús, amén y amén.

“Y sabemos que para los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien” Romanos 8:28

 

Si hay algo a lo que nos resistimos en la vida es “someternos” a alguien, sobre todo si gozamos de autoridad.  Si tenemos autoridad en casa no tenemos derecho a abusar de nuestra familia, si tenemos autoridad en el trabajo no debemos ofender a nuestros dirigidos. Generalmente no queremos entregar nuestro poder al Señor, sólo entregamos una parte.

La parábola del hijo pródigo nos habla de la forma sincera de someterse al amor del Señor, de conocer su rostro y su corazón. Sólo experimentando el perdón, reconociendo que hay un amor gratuito, conseguiremos una relación realmente filial y libre con Dios. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Stg. 4:7. En el nombre del Señor, amén y amén.

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